Hugo Romero
La Iglesia Católica canonizará a Hildegard von Bingen y la nombrará Doctora en 2012

Hildegard von Bingen recibiendo la inspiración divina

La religiosa alemana Hildegard von Bingen, que vivió en el valle del Rin durante el siglo XII, será canonizada y nombrada Doctora de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI durante este año. Hildegard von Bingen, conocida entre los cursis como la sibila del Rin, es tal vez la compositora medieval a la que más obras se pueden atribuir de forma segura, así como la única de la historia europea a la que se puede considerar al mismo tiempo una teóloga de relevancia.

La música de Hildegard von Bingen ha sido grabada a menudo, con especial éxito por los conjuntos Sequentia y Anonymous 4. A menudo, sus composiciones han sido objeto de una fascinación que han desfigurado no poco su naturaleza y se les atribuyen cualidades revolucionarias que no tienen y basta una escucha somera de otros compositores de la misma época para descartar. Ni la elaboración melismática ni el ámbito sonoro de las piezas de Hildegard von Bingen sobrepasan la de los compositores contemporáneos. Del mismo modo, tampoco el objeto de éstas ni el imaginario de sus textos poseen las atribuciones radicales que a menudo se les ha pretendido dar, partiendo, como es frecuente, de un conocimiento escaso de las prácticas cristianas de la Edad Media.

Su obra teológica ha sido parcialmente editada en castellano por la Editorial Trotta. Puede encontrarse un ensayo formidable de Margot Fassler sobre la relación entre la música y la teología de Hildegard von Bingen en el libro Resonant Witness. Y aquí podéis escuchar una obra suya interpretada por Sequentia.

Una canción de Vinicio Capossela para celebrar al hombre vivo. A partir de las procesiones del Domingo de Pascua en Scicli, Sicilia.

El Hombre Vivo (Himno a la Alegría)

Ha dejado el Calvario, el sudario.
Ha dejado la Cruz y la pena.
Se ha quitado el sueño de encima
y ahora está para siempre con nosotros.

Si el Padreterno lo había abandonado,
hoy los paisanos lo han acompañado.
Menuda fiesta poderlo abrazar.
Menuda fiesta llevárselo a almorzar.

Tiene rayos en la espalda e irradia Alegría.
Los dedos tiesos indican Alegría.
Le explotan las manos de Alegría.
Se tira a los brazos de todos de Alegría.

Está loco de Alegría,
porque es el Hombre Vivo, 
Se echa a un lado. No sabe dónde ir. 

Alcémoslo a peso, juventud, hagámoslo saltar, 
hasta que llegue al cielo, hasta que vea el mar
hasta que vea qué belleza, y es que la vida no tendría que acabar.

(Traducción parcial y rapidísima de la letra)

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La música es de John Taverner, Lamentations and Praises, interpretada por el conjunto Chanticleer. La obra, inspirada en el ritual ortodoxo del Sábado Santo, consiste en una serie de meditaciones a partir de imágenes de la muerte de Jesús: el descendimiento de la cruz, su entierro, el descenso a los infiernos…

Recuerdo la frase de alguien que estaba en mi habitación la primera vez que puse este disco: “me da miedo escucharlo y miedo no escucharlo”.

Catedral de Sibenik, Jueves Santo

Catedral de Sibenik, Jueves Santo