
La religiosa alemana Hildegard von Bingen, que vivió en el valle del Rin durante el siglo XII, será canonizada y nombrada Doctora de la Iglesia por el Papa Benedicto XVI durante este año. Hildegard von Bingen, conocida entre los cursis como la sibila del Rin, es tal vez la compositora medieval a la que más obras se pueden atribuir de forma segura, así como la única de la historia europea a la que se puede considerar al mismo tiempo una teóloga de relevancia.
La música de Hildegard von Bingen ha sido grabada a menudo, con especial éxito por los conjuntos Sequentia y Anonymous 4. A menudo, sus composiciones han sido objeto de una fascinación que han desfigurado no poco su naturaleza y se les atribuyen cualidades revolucionarias que no tienen y basta una escucha somera de otros compositores de la misma época para descartar. Ni la elaboración melismática ni el ámbito sonoro de las piezas de Hildegard von Bingen sobrepasan la de los compositores contemporáneos. Del mismo modo, tampoco el objeto de éstas ni el imaginario de sus textos poseen las atribuciones radicales que a menudo se les ha pretendido dar, partiendo, como es frecuente, de un conocimiento escaso de las prácticas cristianas de la Edad Media.
Su obra teológica ha sido parcialmente editada en castellano por la Editorial Trotta. Puede encontrarse un ensayo formidable de Margot Fassler sobre la relación entre la música y la teología de Hildegard von Bingen en el libro Resonant Witness. Y aquí podéis escuchar una obra suya interpretada por Sequentia.