Hugo Romero
Una playlist para el mes más cruel

Hace un par de días, Alex Ross nos daba en su blog su playlist del momento. A pie de post nos enlazaba con esta estupenda justificación de las intenciones y función de una playlist dentro de un blog sacada del de David Little, Night after Night. La suscribo palabra por palabra. Ésta es la lista de lo que más reproduce mi iPod estas semanas.

- Joanna Newsom, Have One on Me (Drag City, 2010). El último disco de Joanna Newsom es, de hecho, el que más tiempo seguido lleva entre los que más escucho. Casi una veintena de canciones y más de dos horas de música absolutamente adictivas. La voz de la Newsom se pasea cantando unas letras brillantes por entre una multitud de pequeñas orquestas de cámara que la acompañan a trechos para después desaparecer. Good Intentions Paving Company es tal vez la mejor canción del año pasado.

- PJ Harvey, Let England Shake (Island, 2011). Otra cantautora y otro disco adictivo. PJ Harvey disecciona en una serie de miniaturas estremecedoras la historia del imperialismo bélico de Inglaterra. En la web de la cantante, aparte de poder descargaros el disco, podéis ver la serie de clips que el cineasta Seamus Murphy está realizando de cada una de las canciones.

- Iron & Wine, Kiss Each Other Clean (Warner Bros/4AD, 2011). Del nuevo disco de Sam Bean estoy enganchado en realidad a un pequeño núcleo de canciones, tan buenas como cualquiera de las del The Shepherd’s Dog, y a la reconstrucción inteligentísima del sonido del rock adulto estadounidense de los 70. A principios de año, en The Green Space, Iron & Wine interpretó la mayor parte del disco en directo.

- György Kurtag, Kafka-Fragmente (ECM, 2005). Hace pocos días escribía aquí sobre esta compleja y estremecedora obra para voz y violín a partir de textos de Franz Kafka.

- Giya Kancheli, Exil (ECM, 1994). Tal vez la obra más hermosamente melancólica de la música contemporánea, Exil recoge piezas para soprano y orquesta de cámara a partir de textos del Libro de los Salmos y de poemas de Paul Celan Y Hans Sahl. La obra tiene el característico sonido espacioso del sello ECM y ha sido siempre mi disco favorito de su catálogo.

- Mark Hollis, Mark Hollis (Polydor, 1988). El último disco que publicó Mark Hollis, ya sin el resto de los miembros de Talk Talk, es una obra maestra de desnudez acústica a la que regreso cada primavera. En poco colgaré aquí un post sobre él y su banda.