Crónica de Anna Magdalena Bach
Con el paso de los años, muchos de los maestros de la vanguardia cinematográfica europea de los años 60 y 70, que fueron también mis maestros en la segunda mitad de los 90 cuando fui descubiéndolos en DVD o en los ciclos que les dedicaba la Filmoteca Nacional en el cine Doré, han ido ocupando lugares más modestos en mi memoria, sus gestos reducidos en algunos casos a mera reacción más o menos intempestiva o excesivamente vinculados a un espíritu (el mío, por spuesto) veinteañero que hoy me resulta lejano y apenas añorable. Sin embargo, el cine de Jean-Marie Straub e Daniêle Huillet se ha mantenido en mi memoria como uno de los logros más potentes del periodo.
Hace unas noches volví a ver su Crónica de Anna Magdalena Bach (1968), la más conocida de las películas que filmó la pareja y la primera de ellos que vi, alrededor de 1998. La película es una potentísima biografía del compositor Johann Sebastian Bach a través de su música. Consiste fundamentalmente en una sucesión de escenas casi siempre en plano fijo (con ocasionales in y outs de la Dolly) comentados por la voz en off de la mujer del músico. Como suele suceder en el cine de Straub y Huillet, estos planos fijos son sólo aparentemente sencillos y primitivos y revelan en realidad una complejidad de composición que está en el corazón de la potencia de la película. Es esta austeridad y complejidad tan fáciles de confundir por smpleza lo que me fascinó al conocerlo del estilo de la pareja y lo que ha vuelto a seducirme ahora.

Lo verdaderamente original de la Crónica es que la mayoría de estas escenas consisten en la interpretación, en orden cronológico, de obras de Bach, de modo que la verdadera materia de la biografía del músico son sus composiciones. Straub ha declarado en alguna entrevista que ése era el objetivo de la película: crear una obra en la que la música no fuera el acompañamiento de la trama sino su substancia misma. Las restantes escenas, la más “convencionalmente” narrativas, son por lo general mucho más breves y en ellas interpretan a los personajes músicos especializados en la obra de Bach (en el papel del compositor encontramos a Gustav Leonhardt) que declaman sus papeles con una neutralidad que remite a los actores-modelo de Robert Bresson, maestro de Straub y Huillet.
La película puede encontrarse íntegra en internet (basta seguir el vídeo con el que abro este post) y ha sido recientemente publicada por Intermedio en España en una serie de DVDs dedicados a sus directores.
Nota. El 12 de diciembre del año que acaba de terminar, Gustav Leonhardt ofreció un concierto en París tras el que anunció que, a causa de su salud, no volverá a actuar en público. Volver a ver la película es un buen modo de rendir homenaje a uno de mis intérpretes favoritos y uno de los que más veces he tenido la oportunidad de escuchar en directo en mi vida.